
Relación valorada y certificación de obra se usan muchas veces como si fueran lo mismo, y no lo son. La primera mide y valora lo que se ha hecho; la segunda es el documento que da pie al cobro. Confundirlas lleva a facturar importes que la propiedad no ha aceptado, a perder la cuenta de lo pendiente o a discutir cada mes las mismas partidas. En este artículo verás qué es cada una, cómo se relacionan y cómo prepararlas para que el mes cuadre.
Qué es una relación valorada
La relación valorada es el documento que recoge las mediciones de las unidades de obra ejecutadas y las multiplica por sus precios. Es, en esencia, una medición con precio: partida por partida, cuánto se ha hecho y cuánto vale.
En la obra pública está regulada. El Reglamento general de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas (Real Decreto 1098/2001) dice en su artículo 147 que la dirección de obra mide cada mes las unidades ejecutadas, y en el artículo 148 que el director, con esas mediciones y los precios del contrato, redacta mensualmente la relación valorada al origen. Añade que no se puede omitir aunque en un mes se haya hecho poco o nada, salvo que la obra esté suspendida.
El mismo artículo 148 explica cómo se pasa del precio de ejecución material al importe que se paga: a la valoración se le suman los porcentajes con los que se formó el presupuesto base de licitación (gastos generales y beneficio industrial) y el resultado se multiplica por el coeficiente de adjudicación, es decir, por la baja que ofertó el contratista.
En la obra privada no hay un reglamento que la imponga, pero la lógica es la misma y casi todos los contratos la piden con uno u otro nombre: un listado de partidas con lo ejecutado y su valor.
Qué es una certificación de obra
La certificación es el documento que acredita la obra ejecutada en un periodo para que se pague. En la obra pública la expide el director de obra sobre la base de la relación valorada (artículo 150 del Real Decreto 1098/2001), y la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público, en su artículo 240, establece que la Administración expide cada mes certificaciones de la obra ejecutada durante ese periodo, salvo que el pliego diga otra cosa.
Un matiz importante del artículo 240: esos abonos tienen el concepto de pagos a cuenta, sujetos a las rectificaciones que salgan de la medición final, y no suponen aprobación ni recepción de las obras. Que una partida esté certificada no quiere decir que esté dada por buena para siempre.
En la obra privada la certificación suele prepararla el propio contratista, la revisa la dirección facultativa o el técnico de la propiedad y, una vez conforme, se factura.
Diferencias en una tabla
| Aspecto | Relación valorada | Certificación |
|---|---|---|
| Qué recoge | Mediciones de lo ejecutado multiplicadas por sus precios | El importe que se reconoce para el pago en el periodo |
| Quién la hace (obra pública) | El director de obra, con audiencia al contratista | El director de obra, sobre la relación valorada |
| Cómo se expresa | Normalmente al origen, partida por partida | Al origen, menos lo ya certificado, da el importe del periodo |
| Para qué sirve | Para saber cuánto se ha ejecutado y cuánto vale | Para facturar y cobrar |
| Carácter | Técnico | Económico: pago a cuenta de la liquidación |
Dicho de forma sencilla: la relación valorada responde a «cuánto hemos hecho» y la certificación a «cuánto nos tienen que pagar este mes».
Por qué se trabaja a origen
Las dos se calculan normalmente a origen: se mide todo lo ejecutado desde el principio de la obra hasta la fecha y se le resta lo que ya se certificó antes. Así, si un mes se midió de más o de menos, el error se corrige solo en el siguiente.
Un ejemplo: una partida de forjado tiene 1.000 m² proyectados. En la primera certificación se midieron 250 m²; en la segunda, a origen, 520 m². Lo que se certifica en la segunda es la diferencia, 270 m². Si en la primera se hubiesen medido por error 300 m², la segunda certificaría 220 m² y el total seguiría siendo correcto.
Trabajar por diferencias mes a mes, sin el acumulado, es la forma más habitual de que una partida acabe certificada por encima de lo ejecutado o de lo proyectado sin que nadie se dé cuenta.
Errores frecuentes al preparar certificaciones
- Certificar lo que no está medido. Si la partida no tiene medición que la respalde, la dirección facultativa la recortará y perderás tiempo en la discusión.
- Superar lo proyectado sin avisar. Cuando una partida va a pasar de su medición de proyecto, conviene hablarlo antes. En la obra pública, el artículo 242.4 de la Ley 9/2017 admite un exceso de mediciones sin que cuente como modificación siempre que en global no supere el 10 % del precio del contrato inicial, y ese exceso se recoge en la certificación final.
- Mezclar precios nuevos sin aprobar. Una unidad que no estaba en el presupuesto necesita precio pactado antes de certificarse.
- No guardar la audiencia del contratista. En obra pública el contratista tiene diez días hábiles para formular reparos a la relación valorada (artículo 149 del Real Decreto 1098/2001). Si no los presentas en plazo, se entiende que estás conforme.
- Olvidar las obras que quedan ocultas. Cimentaciones, instalaciones empotradas o rellenos hay que medirlos antes de taparlos y avisar a la dirección con tiempo (artículo 147.3 del mismo reglamento).
- Llevar la certificación en una hoja aparte del presupuesto. Cada copia es una oportunidad de que las partidas, los precios o lo ya facturado dejen de coincidir.
Lista de comprobación antes de enviar la certificación
- Las mediciones a origen de cada partida están respaldadas por partes, croquis o actas.
- Ninguna partida supera lo proyectado sin un motivo documentado.
- Los precios son los del contrato o precios nuevos aprobados por escrito.
- El importe del periodo es el origen menos lo certificado antes.
- Se han aplicado los porcentajes, la baja y, si la hay, la retención que diga el contrato.
- Lo que queda pendiente de ejecutar cuadra con el presupuesto.
Cómo lo lleva Gestrab
En Gestrab la obra se genera a partir del presupuesto por partidas, así que las partidas, sus mediciones y sus precios son los mismos desde el principio. En cada partida se distingue la cantidad proyectada, la realizada, la certificada y la facturada, de modo que ves en todo momento lo que queda por ejecutar y lo que queda por facturar.
El avance de cada partida se registra en cada fecha, en cantidad, porcentaje o importe, y la certificación se factura a origen: el avance de una fecha se convierte en factura con un clic. Lo realizado sale de los partes que los operarios rellenan desde el móvil, lo que te da un respaldo para cada medición. Tienes el detalle en la página de certificaciones y facturación a origen.


