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Equipo de Gestrab · Infonet Consultores4 min de lectura

Alicatador colocando con una ventosa baldosas grandes de suelo con crucetas niveladoras durante una reforma

Un baño, una cocina, una cubierta pequeña o el cambio de suelo de un local. Las reformas pequeñas dan trabajo constante, pero muchas empresas tienen la sensación de que con ellas se trabaja mucho y se gana poco. Suele ser verdad, y casi siempre por las mismas razones: costes que no se presupuestan, tiempos muertos que no se ven y extras que no se cobran. En este artículo tienes dónde se escapa el dinero y qué hacer en cada fase para que no se escape.

Dónde se va el margen en una reforma pequeña

En una obra grande, un día perdido o un viaje de más se diluyen en el total. En una reforma de pocos días, cada imprevisto pesa mucho. Las fugas habituales son estas:

  • Desplazamientos. Ir y volver, aparcar, subir material, bajar escombro. En una reforma de tres días puede ser una parte importante de las horas.
  • Viajes al almacén o a la tienda por una pieza que faltaba.
  • Esperas entre gremios. El alicatador que no puede entrar porque el fontanero no ha terminado.
  • Lo que aparece al abrir. Tuberías en mal estado, forjados dañados, instalaciones fuera de norma.
  • Los «ya que estáis». Pequeños trabajos que el cliente pide sobre la marcha y que nadie apunta.
  • Remates y repasos después de la entrega, que obligan a volver.
  • La estructura de la empresa. La oficina, el vehículo o el seguro cuestan lo mismo para una reforma que para otra obra, y hay que repartirlos.

Antes de empezar: el presupuesto

  1. Visita siempre la obra. En reformas, presupuestar por fotos es presupuestar a ciegas.
  2. Presupuesta por partidas, con mediciones y precio, no con un precio global. Si luego cambia algo, sabrás qué partida se ve afectada y cuánto.
  3. Incluye lo que no luce: protección de zonas comunes, retirada de escombros, medios auxiliares, limpieza final y desplazamientos.
  4. Deja claro lo que no incluye el precio: lo que aparezca al demoler, cambios de material del cliente o trabajos de otros gremios.
  5. Fija cómo se valorarán los extras: con los precios del propio presupuesto o por horas y material, con el precio de la hora indicado.
  6. Calcula con tus costes reales. Coste por hora con cargas sociales, una parte de los gastos generales y el tiempo de desplazamiento.

Durante la obra: planificación y partes

En una reforma pequeña, un día de retraso es una parte grande de la obra. Algunas prácticas que ayudan:

  • Planifica la semana por órdenes de trabajo para cada cuadrilla, con el material que hay que llevar. Menos viajes al almacén.
  • Agrupa obras cercanas en el mismo día cuando sea posible, para que el desplazamiento se reparta.
  • Parte diario con horas, materiales y observaciones, firmado por el cliente. Las horas de una reforma se olvidan muy rápido.
  • Extra que aparece, extra que se apunta. En un parte o en una línea aparte, con la conformidad del cliente antes de hacerlo si el importe lo justifica.
  • Fotografía lo que aparece al abrir antes de tocarlo. Es la mejor forma de justificar un trabajo no previsto.

Al terminar: facturar todo lo hecho

  • Factura en cuanto se termina, no cuando haya tiempo. Cuanto más tarde llega la factura, más se discute.
  • Factura desde los partes firmados, con los extras separados de lo presupuestado.
  • Si la reforma dura varias semanas, pacta pagos parciales por avance: lo ejecutado de cada partida se factura sin esperar al final.
  • Revisa que no queden albaranes o partes sin facturar al cerrar la obra.
  • Haz una visita de repaso con el cliente antes de dar la obra por terminada y deja por escrito lo que queda pendiente. Así evitas volver una y otra vez por detalles que nadie había pedido.

Un aviso sobre los repasos: volver a una obra ya facturada cuesta lo mismo que cualquier otra visita (desplazamiento, horas, a veces material) y no entra nada. Si se repiten mucho en un tipo de trabajo, es señal de que algo falla en la ejecución o en la entrega, y merece la pena apuntarlos como un coste más de esa obra para verlo en los números y no solo en la agenda.

Comparar previsto y real en cada reforma

Lo que de verdad cambia los números a medio plazo es cerrar cada reforma comparando lo presupuestado con lo que ha costado, aunque sea en cinco minutos:

ConceptoQué compararQué te enseña
HorasHoras previstas frente a horas de los partesSi tus rendimientos son realistas
MaterialPrevisto frente a consumido y compradoDesperdicios, mediciones cortas o precios desfasados
DesplazamientosDías y kilómetros realesSi los estás cobrando o regalando
ExtrasTrabajos hechos fuera de presupuesto y facturadosCuánto se queda sin cobrar
MargenFacturado menos coste total, con indirectosSi ese tipo de reforma te compensa

Por ejemplo, si después de diez reformas de baño ves que todas han consumido más horas de alicatado de las previstas, el problema no es de una obra: es del precio que pones a esa partida.

Reformas bajo control con Gestrab

Con Gestrab haces el presupuesto por partidas, con sus mediciones, precio e importe, y la obra se genera a partir de él. La planificas en órdenes de trabajo que llegan al móvil de cada empleado, y desde cada orden el operario genera su parte con horas, vehículo, kilómetros y materiales, que el cliente firma en el móvil y recibe por correo. Puedes verlo en presupuestos y obras.

Los costes se calculan por parte y por obra: mano de obra, materiales, costes indirectos ponderados y el desplazamiento repartido entre los partes del día, algo que en reformas pequeñas marca la diferencia. Lo tienes en costes por obra. Y al facturar, puedes hacerlo desde los avances de la obra a origen o desde los albaranes pendientes que generan los partes.

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